Llegaron a Jerusalén; y entrando Jesús en
el templo, comenzó a echar fuera a los que
vendían y compraban en el templo;
volcó las mesas de los que cambiaban el
dinero y los asientos de los que vendían
las palomas, y no permitía que nadie
transportara objeto alguno a través del templo.
Y les enseñaba, diciendo:
¿no está escrito: "mi casa será llamada casa
de oración para todas las naciones"?.
Pero ustedes la han hecho cueva de ladrones.
Los principales sacerdotes y los escribas
oyeron esto y buscaban como destruir a Jesús,
pero le tenían miedo, pues toda la multitud
estaba admirada de Su enseñanza.

Marcos 11:15-18